El peor Junior que he visto (y probablemente de la historia)

“Apenas minutos” deben ser, cuantos, ¿30? ¿45 minutos? Un porcentaje pequeño en la jornada laboral normal en Colombia. Pues si se dedica un porcentaje pequeño de tiempo al equipo, se obtendrá un porcentaje pequeño de resultados, y Junior será un porcentaje pequeño de ser un equipo.

Desde que tengo memoria de Junior (finales de los 80, principios de los 90) he tenido la fortuna de ver a Junior protagonista. En los 90 fue gran protagonista, y rara vez quedaba afuera de los clasificados. A partir del nuevo siglo algunas afugias económicas hicieron que con juveniles se hicieran algunas malas campañas, o se usara mal el dinero por parte de los directivos.

La mayor crisis de esa etapa se vivió entre 2006 y 2008, cuando tras una serie de espantosas campañas (17 puntos en 2006-I y 2006-II, 23 en 2007-I, 18 en 2007-II y 24 en 2008-I) el equipo estuvo al borde del descenso. A partir de ahí se vivió tal vez el último ciclo ganador de Junior, entre 2010 y 2011, con dos ligas (el de Alexis solo tuvo una Copa). Y aún así el equipo no escapó de la irregularidad, ya que en el 2010-II registró 16 puntos, la peor campaña de la historia.

Todo este preludio para decir que, aunque no ha terminado el torneo, este es el peor Junior que he visto. Capaz termine con más de 16 puntos, aunque difícil por su pobre nivel, pero quedará tristemente en la memoria como el de peor calidad en la nómina. Probablemente el cúmulo de sinsabores recientes incida en la predisposición hacia el Junior 2017-I, pero también es la consecuencia de todo lo todo que se ha dicho desde hace mucho tiempo, sobre todo en el área administrativa.

Este es el Junior que peor calidad futbolística he visto, con jugadores venidos a menos, y otros que no sé como pueden jugar a nivel competitivo. Pero además, este es el Junior con peor imagen profesional. Seguramente en el valor salarial puede estar en el top 5 del país, pero el comportamiento de muchos dista de ser siquiera de primera división.

Este es el Junior que (casi) da lo mismo ir al estadio o prender el TV para verlo jugar. Este es el Junior en el que, ante la desidia de sus dueños, no sabemos si va a escapar del descenso o no (el otro año ojalá no tengamos que mirar esa tabla). En general, este ha sido el Junior más cercano a la indiferencia que he conocido.

Seguramente habrán algunos jugadores que puedan medio salvarse de este momento: Serje, inexplicablemente borrado, jugó siempre con la ingenuidad del amateur que quiere triunfar; mal que bien, y ciclo cumplido o no, Ovelar ha hecho algunos goles; y habrá algunos jóvenes que sigan teniendo el tiempo para crecer y dar el potencial que vieron sus formadores, mientras que otros que llegaron pueden merecer la oportunidad con mejores compañeros. Pero como el fútbol es colectivo, se tienen que hacer responsables todos.

Así que, Mario Sebastián Viera, Germán Gutiérrez, Deivy Balanta, Jesús David Murillo, Andrés Felipe Correa, James Sánchez, Sebastián Hernández, Fáber Cañaveral, Roberto Ovelar, Jarlan Barrera, Bernardo Cuesta, José Luis Chunga, Jonathan Ávila, Édison Toloza, Leonardo Pico, Robinson Aponzá, Michael Rangel, Yony González, Alexis Pérez, Héctor Quiñones, Jonathan Estrada, Jair Mosquera, Lewis Ochoa, Félix Noguera, Rafael Carrascal, Léiner Escalante, Gulfran Támara, Enrique Serje, Jorge Aguirre, Juan Camilo Roa, Alberto Gamero, Julio Comesaña, Héctor Fabio Báez, y Antonio Char, tienen el dudoso honor de haber formado* el peor Junior que he visto, y probablemente de la historia.

*Si se escapa algún nombre por favor sugiéralo, gracias.