Cuentos de la cripta

En el Junior ahora son todos cuentos. Que si los jugadores le están haciendo la cama a Gamero. Que si a Gamero le arman el equipo desde arriba (hasta lo de Gregorio Pérez en el Tolima le aporta al tema). Que si cadenas de whatsapp inventando cosas. Que sí hay respaldo y nos vamos todos a la m… (Viera dixit). Lo cierto es que el cuento más importante de todos, es el cuento chimbo, el paquito de los zombis que deambulan las canchas con una camiseta de Junior encima.

Partamos de un par de bases. Salvo algún atravesado, el hincha de Junior quiere que sus jugadores jueguen bien. Yo quisiera que Toloza haga goles, que Seba Hernández aparezca con constancia, que Quiñones y Ochoa marquen y salgan, y así. Lo que menos quiero es tener la razón, pero la realidad se encarga de mostrarme partido a partido que sigue siendo así.

El segundo punto tiene que ver con los otros, los que han rendido. Planteamientos tácticos aparte, el rendimiento de muchos es notablemente bajo. Hay bracitos que no se estiran igual, piernitas que no corren igual, y se notan. Los cuentos pueden ser las razones que producen el bajo rendimiento, pero no es cuento que Junior juega mal con ganas.

El partido con el Huila fue un poco más de lo mismo, con más eficacia arriba. Otra vez pelotas que pasan por todas las piernas de los defensores para que un atacante rival remate a placer. Otra vez laterales con regresos lentos y con nula marca. Otra vez poco juego asociado. Otra vez Aponzá se va quedando, abusando del juego individual. En fin. La rebeldía (hasta mal interpretada incluso) de Rangel, la aparición de Jarlan, y el profesionalismo de Ovelar (aunque pueda que su nivel no alcance para el momento) pudieron hacer que fueron menos desastrosa la cuestión. También destaco a Enrique Serje, el pelao que, quizá por ingenuidad de la edad, corre y mete. Cubre (como puede) los 70 metros de ancho de la cancha, porque su compañero, James Sánchez, nada hace.

Por eso, querido jugador de Junior, entienda que si usted juega como lo ha venido haciendo este año (algunos desde el año pasado), lo más normal es que sea señalado por su mal nivel, especialmente a los que más le han dado a Junior, porque se nota más lo mal que están. Si a eso le añaden que es un mal general, se agrava la situación. Si le suma que no gana, peor. Y si miramos que no ha jugado contra ningún equipo importante (equipo con participación internacional), que hacemos. Por supuesto, esto no justifica ciertas agresiones (ni de los hinchas ni de los jugadores), pero las acciones en el campo hablan más que cualquier declaración de cassette que puedan hacer ahora.

¿Y ahora? Ya los directivos respaldaron a Gamero, con lo ello conlleva. Ya lo respaldaron los jugadores, diciendo que es responsabilidad de ellos, con lo que eso significa. La próxima prueba es la soporífera primera ronda de Copa Colombia, contra el Real Cartagena en El Carmen. ¿Quiénes van a jugar ese partido? ¿Cómo lo harán? ¿Servirá de algo de cara a la liga? ¿La liga está perdida? Los cuentos seguirán por ahora. Bienvenidos a la cripta, porque hoy Junior huele a formol.